
Ya sabemos que “en abril, aguas mil” y no veas cómo se está cumpliendo el refrán de marras estos días. Pero para una zapatos adicta estos días pasados por agua no son más que una nueva oportunidad para volver a lucir nuestras estupendas botas Hunter.
Las botas de agua que han sabido crear a su alrededor un auténtico estilo de vida, las famosísimas Hunter, vuelven a llentar las calles estos días. Y nosotras encantadas, ¡claro! Las que más se llevan esta temporada para imprimir novedad, son las botas con colores nacarados y las botas con cañas cortas. Puedes encontrar modelos de este tipo desde 95 hasta 100 euros.
Aunque nuestro modelo de botas de esta temporada es la edición limitada de Hunter y la ONG WaterAids. Son unas botas con causa con unas gotas de agua impresas. Cuestan 105 euros y parte de los beneficios irán destinados a abastecer de agua algunas regiones de países empobrecidos.
Por increíble que parezca, las Hunter se inventaron a finales del siglo XIX, gracias al instinto de un empresario americano. Descubrió que en Inglaterra existía un sistema para procesar la goma natural y decidió patentarla en Escocia con el fin de hacer calzado.
Con la llegada de la Primera Guerra Mundial, el modelo de bota Wellington formó parte del uniforme en la trinchera (en 1918 se habían fabricado 1.185.036 pares).
Hoy, Hunter es un accesorio indicado en ambientes húmedos y un auténtico must entre las celebrities. En la página web hunter-boot.com anconsejan almacenarlas en lugar seco y oscuro. Nosotras te recomendamos que nunca las dejes cerca de una fuente de calor artificial, ni expuestas a la luz directa y, ¡nunca, nunca, nunca las guardes dobladas!
Con el tiempo pueden aparecer manchas blancas sobre las botas, pero un trapo húmedo con jabón basta para limpiarlas. Además, cada par de botas Hunter es único, por eso puede tener imperfecciones. Y tú, ¿eres del club Hunter?